01
Toma prestado un anillo que ya use
Elige un anillo que tu pareja lleve en el dedo anular de la mano en la que llevará el anillo de compromiso. Llévatelo unas horas, por ejemplo mientras se ducha o duerme, y mídelo después tú mismo o con ayuda de un joyero. Hazle antes una foto discreta para devolverlo exactamente al mismo sitio.
Ventaja: es la medida más cercana a la real.
Evita: usar un anillo de otro dedo, porque puede tener una talla distinta.
02
Mide el diámetro interior del anillo
Con una regla milimetrada o un calibre digital, mide la distancia entre los dos puntos internos opuestos del anillo, de borde interior a borde interior y pasando por el centro. Nunca midas por el exterior, porque incluiría el grosor del metal. Después, usa la tabla de esta guía o la calculadora.
Ventaja: es rápido y no necesitas material especial.
Evita: no pasar por el centro del círculo, lo que daría un valor menor.
03
Usa una guía de tallas imprimible
Imprime la guía al 100 % de escala, sin la opción “ajustar a la página”, y comprueba con una regla que su medida de calibración coincide. Después, apoya el anillo sobre los círculos y busca el que coincide con su borde interior. También puedes usar un medidor de anillos físico.
Ventaja: permite comparar varias tallas a la vez.
Evita: fiarte de una impresión cuya calibración no coincide.
04
Mide con una tira de papel o un hilo
Si tienes acceso a un anillo, mete una tira fina de papel o un hilo por dentro del aro, marca el punto en el que se cierra el círculo, estíralo y mide esa longitud con una regla. Esa longitud es la circunferencia interior. Resta 40 para obtener la talla española.
Ventaja: solo necesitas papel o hilo y una regla.
Evita: usar un hilo elástico, porque se estira y falsea la medida.
05
Pide ayuda a familiares o amistades
Una hermana, una amiga cercana o los padres de tu pareja pueden prestarte un anillo, comprobar su talla con un medidor o decirte cuál suele usar. Pídeles una medición real, no una estimación, y explícales que se trata de una sorpresa.
Ventaja: tu pareja no tiene por qué sospechar.
Evita: confiar en una talla “de memoria” sin medirla.
06
Descúbrela en conversaciones cotidianas
Habla con naturalidad de joyas: qué estilos le gustan, qué metal prefiere y en qué dedo suele llevar anillos. Si paseáis por una joyería, puedes animarle a probarse un anillo y pedir al joyero que anote la talla con discreción. No hace falta mentir: basta con mostrar curiosidad por sus gustos.
Ventaja: además de la talla, conoces sus preferencias de estilo.
Evita: preguntas directas que despierten sospechas.